Comunicado de la Diócesis

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Comunicado del Obispado de Zamora sobre el que hasta ahora a sigo su obispo y pasto, D. Gregorio Martínez Sacristan.

SENCILLEZ

El prelado zamorano destacó por su cercanía, realismo y gran sentimiento de humildad. Martínez Sacristán siempre mantuvo su preocupación por las tareas diarias más cotidianas, huyendo de los grandes fastos y reconocimientos públicos. 

En este sentido, el obispo manifestó en numerosas ocasiones su alegría en el trato directo con la gente. Particularmente disfrutó de manera muy especial durante las visitas pastorales. En el ámbito rural quiso estar siempre presente, convencido de que era allí, entre la gente sencilla, donde tenía que estar como pastor. 

El prelado tuvo oportunidad de visitar la mayor parte de los arciprestazgos de la Diócesis de Zamora. En los últimos meses, y a veces con las fuerzas justas por su frágil estado de salud, realizó la visita pastoral al arciprestazgo de Benavente-Tierra de Campos donde mantuvo reuniones de trabajo con todo tipo de realidades humanas y cristianas mostrando su interés por cada una de ellas.

ARRAIGADO EN ZAMORA

Gregorio Martínez Sacristán manifestó en público, pero también en privado, su amor hacia la tierra zamorana en la que se sentía como en la suya propia. 

A pesar de haber nacido fuera de la provincia, consiguió enraizar en esta tierra donde estrechó lazos con todas las realidades, aunque siempre mostró un especial afecto hacia los más desfavorecidos, potenciando en este sentido a Cáritas Diocesana como institución eclesial al servicio de la dignidad humana.

AGRADECIDO A LOS COLABORADORES

Uno de los aspectos más destacados que su equipo de gobierno subraya de él es el aprecio extraordinario hacia todos los colaboradores pastorales. No escatimaba en halagos y agradecimientos, cada vez que tenía oportunidad, hacia todas las personas que dedicaban tiempo y esfuerzo en las diferentes tareas diocesanas. Fueran compromisos de mayor o menor entidad, el obispo supo agradecer la generosidad de los agentes pastorales en la tarea compartida de la evangelización: catequistas, voluntarios, movimientos, asociaciones religiosas, agentes de Cáritas Diocesana y otros muchos estuvieron siempre en el corazón de nuestro pastor. 

En los últimos tiempos –consciente de la creciente secularización de la sociedad- animaba con vigor a los sacerdotes y religiosas en la realización de sus tareas cotidianas en orden a una mejor y más cuidada evangelización.

OBJETIVO PASTORAL DIOCESANO

En cuanto al gobierno de la Diócesis, una de las tareas en la que más empeño empleaba el obispo era en el diseño del Objetivo Pastoral Diocesano. Instituyó un procedimiento de trabajo que implicaba no solo a los sacerdotes sino a todo el pueblo de Dios. En la puesta en marcha de este plan director ocupó buena parte de su tiempo al inicio de cada curso pastoral.